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¿Realmente funciona la policía de proximidad en México?

¿Realmente funciona la policía de proximidad en México?

 

En México, servir y proteger distan de ser una realidad para la policía. Si bien hay muchos policías honestos y trabajadores en las fuerzas policiales mexicanas locales y federales, lamentablemente operan en un sistema que fomenta la corrupción. La institución se ha visto manchada con demasiados escándalos.

Una pregunta común entre los clientes de Grupo IRENA, en su mayoría inversionistas en México, es qué tanto se puede confiar en la policía en tiempos de problemas. En caso de robo o secuestro, ¿realmente abrirán una investigación? ¿Se puede contar con que los patrulleros locales llegarán rápidamente a la escena de un crimen? En los últimos años, un nuevo programa ha comenzado a cambiar eso.

Tu amigable policía del barrio

Cansados de la continua mala reputación, en 2016 las autoridades intentaron cambiar eso. Se implementó un nuevo tipo de policía, conocida como Policía de Proximidad, para hacer que los oficiales fueran más eficientes y receptivos, al tiempo que aumentaban la supervisión ciudadana.

La ciudad de México se dividió en 847 cuadrantes con una unidad de policía móvil a cargo de atender cualquier emergencia dentro de cada cuadrante. Según las autoridades, el objetivo era que las unidades tardaran en promedio 2 minutos con 50 segundos en llegar a cualquier crimen o incidente en su cuadrante, incluso en áreas sensibles como escuelas y bancos.

Esto fue acompañado por un número gratuito (5208 9898) para que las personas se comunicaran directamente a la unidad policial a cargo de su cuadrante. Además, se puso a disposición de la ciudadanía una aplicación de teléfono gratuita, Mi Policía, para encontrar el número de teléfono celular de su policía local.

Dos años después, la Policía de Proximidad se ha implementado en más ciudades, incluyendo Guadalajara, Los Cabos y Morelia. Pero, ¿realmente ha tenido un impacto?

Algunos beneficios notables

Superar la profunda desconfianza en la policía que está presente en todo el público y las empresas mexicanas es una tarea enorme. Es imposible que un solo programa deje una huella significativa mientras no se controle la corrupción en los niveles superiores del gobierno.

Sin embargo, la Policía de Proximidad ha logrado una notable mejora. Al parecer, México finalmente ha entendido y aplicado uno de los principios básicos de la policía comunitaria en todo el mundo. Ver las mismas caras y los mismos autos todos los días genera confianza. Además, ser conocido en el área significa que a un policía le resultará mucho más difícil cometer pequeños delitos o pedir un soborno. Lo atraparían de inmediato.

Parte del sistema de cuadrantes es que los oficiales se rotan solo cuando es absolutamente necesario, y la mayoría permanece durante meses o años en el mismo puesto. Esto permite a los ciudadanos mexicanos, incluso en las ciudades o colonias más grandes, asociar una cara con un nombre y buscar a esa persona en caso de emergencia.

Otra mejora notable: la adopción de bicicletas. Dos mil 400 policías circulan ahora en las calles de la Ciudad de México y cuentan con 409 centros de vigilancia que el público puede visitar en cualquier momento. Otros elementos han ayudado a este sistema a hacer una verdadera diferencia. Las visitas a domicilio de los policías locales ahora pueden ser eventos tranquilizadores, en lugar de las operaciones de irrupción que solían ser.

El programa Policía de Proximidad también se ha beneficiado de estar un poco aislado de otras unidades policiales, como tener su propio centro operativo y que cada patrullero sea rastreado por GPS.

Cabe mencionar la gran diferencia entre el concepto occidental de “policía comunitaria” y la Policía de Proximidad. La vigilancia comunitaria, especialmente bajo el modelo británico, es esencialmente convertirse en una presencia familiar y tranquilizadora. Los agentes de policía pueden visitar hogares, hablar en las escuelas, jugar fútbol con los niños, es decir, son embajadores locales.

En México, el objetivo es más simple: llevar a la policía donde no estaban. Hace una década, muchas partes de la Ciudad de México nunca habían visto a la policía. Ahora, los nuevos oficiales están recuperando el territorio perdido.

Esto no significa que sean particularmente brillantes en sus trabajos. La falta de capacitación y vocación en la policía mexicana es un problema real. La mayoría de los novatos se unen a la fuerza porque quieren un salario fijo, no debido por devoción al deber.

Sin embargo, aunque no se puede garantizar la integridad y confiabilidad de cada oficial del programa Policía de Proximidad, sería prudente que cualquier negocio en un área bajo este programa conozca a su oficial local y cultive una relación con él. Esto hace que sea más probable que sea de ayuda si ocurre un incidente.

Superar probabilidades imposibles

El éxito de la Policía de Proximidad es un paso positivo. Sin embargo, ha tenido problemas para hacer una verdadera mella. Según la encuesta ENVIPE 2017, que mide la opinión de la ciudadanía sobre la seguridad pública, el 80 por ciento cree que su policía local es corrupta y menos del 50 por ciento confía en la policía en general.

Mientras los patrulleros estén bajo la presión de pagar sobornos a sus superiores semanalmente, y las contrataciones honestas sean reducidas por un sistema demasiado perverso como para realmente marcar una diferencia, es difícil imaginar que esta reputación mejore.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha criticado durante mucho tiempo el uso de soldados del ejército para mantener la paz en las calles de México. Sin embargo, desde que fue elegido en julio, incluso él ha admitido que el ejército permanecerá desplegado ya que la policía es incapaz de controlar la tensión.